Cómo nació Villa Vicario · Centro Histórico de Mazatlán

Una conversación en 2020
Villa Vicario nació en 2020, en plena pandemia, de una conversación entre Isaac Urquijo y el arquitecto Jorge Herrera. La pregunta no era qué construir, sino qué merecía esa esquina: la de las casas de colores, una de las más fotografiadas de Mazatlán, a pasos de la Plazuela Machado, del Teatro Ángela Peralta y de Olas Altas.
La respuesta fue no hacer “otro desarrollo”. Fue hacer un edificio que respetara la escala, los colores y el ritmo del Centro Histórico, y que por dentro ofreciera lo que el Centro nunca había tenido: residencias contemporáneas, alberca climatizada en patio central, gimnasio, área de masajes y vapor, coworking y elevador a todos los niveles.
Obra con el INAH, 2022–2024
La construcción comenzó en febrero de 2022 con acompañamiento del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el edificio abrió sus puertas en agosto de 2024. Cada decisión de fachada, altura y color pasó por ese diálogo: el resultado es un edificio nuevo que parece haber estado siempre ahí.

Un nombre con historia
Lleva el nombre de Leona Vicario, una de las figuras fundamentales de la Independencia de México: una mujer cuyo valor, convicción y espíritu independiente inspiraron la identidad del proyecto. Su legado está presente desde el propio símbolo del edificio, la leona.
Al fondo del lobby, sobre la alberca, un mural monumental de Leona Vicario domina el espacio. Creado por el artista mazatleco Jorge Holcombe con su distintiva técnica de devastación, la obra fue concebida exclusivamente para Villa Vicario e integrada a su arquitectura: la mujer detrás del nombre es una presencia permanente dentro del edificio.


Una comunidad, no un proyecto
Las 27 residencias fueron entregadas entre 2024 y 2025 a familias de México, Estados Unidos y Canadá. Hoy Villa Vicario es una comunidad establecida: vecinos que caminan al mercado, que reciben a sus hijos en diciembre, que rentan su residencia cuando viajan. En 2026 el proyecto se declaró entregado en su totalidad; Flor del Pacífico ofrece actualmente tres residencias seleccionadas.

“Mazatlán no necesitaba otro desarrollo. Necesitaba proyectos que respetaran su historia y elevaran su futuro.”
— Isaac Urquijo, fundador de Flor del Pacífico
